| Comenzó
el nuevo año de actividades para el Banco Sofitasa, el cual
era sumamente prometedor. Había mucho por hacer, por responder
positivamente, en primer término a la región y a la zona occidental,
pues para los años futuros fortalecería su presencia en el
centro, los llanos y la región nororiental de Venezuela.
El contexto
económico de 1992 representó un reto para la institución y
para ello delimitó estrategias a fin de que el desenvolvimiento
del entorno no afectara los planes de crecimiento interno
y externo que tenía para esa época.
Al Táchira,
tierra agrícola por excelencia y con estable desarrollo en
ese rubro al igual que el sector minero, comercial e industrial
no le impactaría en demasía la crisis económica que se venía
sintiendo en el ambiente como consecuencia de situaciones
sociales y políticas que se presentaron en la Capital de la
República. La región dio muestras de que continuaba interesada
en trabajar para su desarrollo.
El Banco
Sofitasa interpretó entonces ese ansiado mensaje de voluntad
de crecimiento que desde hacía tiempo venía expresando el
pueblo andino, y que efectivamente le hizo sentir al inaugurar
en 1990 su entidad tachirense. Cimentó su esfuerzo en firmes
respuestas, como resultado de una institución regional siempre
al servicio de la provincia y con capacidad para tomar oportunas
decisiones.
Como fehaciente
soporte financiero del progreso local y con ánimos de llevar
sus servicios a puntales sitios de la geografía tachirense,
instaló una agencia cerca de la oficina matriz, en la misma
Séptima Avenida, esta vez en el cruce con la calle 9, en el
centro de San Cristóbal, así como también en la parte alta
de la ciudad, en el sector Las Acacias y en la Avenida España.
Fue también
notable la puesta en marcha de oficinas en los pueblos laboriosos
del Táchira, localidades como Seboruco, Palmira, Cordero y
El Cobre, donde los habitantes de esas regiones recibieron
con sincero regocijo que se les tomara en cuenta en el proyecto
del Banco, donde escaseaba la atención financiera en esas
tierras de suelos fértiles.
El Banco
Sofitasa, el banco joven, con espíritu de sacrificio y comprometido
para lo que se tenía planteado, se extendió hacia las regiones
vecinas de la natal San Cristóbal e instaló oficinas en Ejido,
en el Estado Mérida y Guasdualito, en el Estado Apure, sumando
para ese año 22 sucursales en buena parte del occidente venezolano,
brindando desarrollo, energía de progreso, entusiasmo y bienestar
a la colectividad en general a través de sus herramientas
financieras y la apertura de fuentes de trabajo. La red de
agencias experimentó un notable crecimiento a partir de ese
año en los andes venezolanos.
También
concretó las aspiraciones de grupos de empresarios tachirenses
que sintieron en el Banco un apoyo a sus metas, motivo por
el cual se efectuaron importantes acuerdos, entre ellos el
convenio con la Asociación de Empresarios de Gasolina del
Táchira, el Instituto de Previsión Social de las Fuerzas Armadas
Nacionales y la Sociedad Nacional de Garantías Recíprocas
para la Pequeña y Mediana Industria, Sogampi, a fin de brindar
una serie de beneficios para mejorar la calidad y expectativa
de la pequeña y mediana industria, el empresario medio y la
colectividad regional.
En términos
de cifras, la labor de ese segundo año fue extraordinaria
para el Banco Sofitasa, al ubicar su patrimonio en 331 millones
de bolívares, con captaciones del público por el orden de
los 5 mil 26 millones de bolívares, signos positivos de crecimiento
de la institución. En este sentido, la organización, a fin
de estimular a los clientes, inició el concurso mensual Sofiahorro,
actividad a través de la cual se entregaron a los cuentacorrentistas
ganadores millonarios premios en metálico, automóviles y equipos
tecnológicos, como reconocimiento a su constancia y preferencia.
El concurso, que a partir de 1997 tomaría el nombre del Tiqui
Tiquet-Sofiahorro, contó con la receptividad de la colectividad
sancristobalense, donde se aplicó originalmente, y que luego
se amplió a nivel nacional.
Junto a
la excelente aceptación del público y el continuo incremento
de las captaciones, la actividad crediticia fue cada vez más
significativa, al otorgar 2 mil 516 millones de bolívares.
Fiel reflejo del resultado de los principales lineamientos
y las buenas políticas aplicadas en términos de créditos,
basadas en la responsabilidad, flexibilidad y credibilidad
en el otorgamiento de tan importantes recursos. La etapa de
recesión económica para el Táchira se vería menguada al poseer
una institución que con tenacidad, confianza y dinamismo contribuía
para formar una región pujante, al servicio del país.
Los esfuerzos
de la organización también se orientaron a innovar en materia
tecnológica, al adquirir el moderno dispositivo electrónico
Taquilla Automatizada para Usuarios (TAU), dispensador de
dinero a gran velocidad, que constituyó uno de los primeros
equipos de avanzado servicio a los clientes, caracterizado
por la rapidez de las transacciones, lo que no generaría demora
en las operaciones de la clientela. Otros modernos servicios
para los clientes los representaron Visaphone, Plan de Viaje
y Soficash, pertenecientes a la tarjeta Visa Banco Sofitasa.
El desarrollo
del Banco Sofitasa y su permanente expansión hicieron que
el personal se preparara hacia nuevas metas y etapas, ejemplo
de ello fue la organización de la Primera Convención Nacional
del Grupo Sofitasa, llevada a cabo en Mérida, que tuvo por
finalidad la actualización y el mejoramiento del recurso humano
a nivel gerencial de las diversas empresas integrantes del
conglomerado, para enfocar las gestiones hacia la eficiencia
organizacional con la integración en los servicios. Fue una
experiencia altamente positiva, donde hubo la participación
de los equipos del Banco Sofitasa y todas las empresas del
Grupo Sofitasa.
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