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Himno del Táchira

Se conocen al respecto tres creaciones. La primera de 1879 con música de Eloy Galaviz y letra del poeta zuliano Arbonio Pérez. Fue declarado Himno Oficial en 1880 durante el mandato regional del general Rosendo Medina, padre de quien fuera el presidente de Venezuela, Isaías Medina Angarita. Su coro, empezaba así: Tachirenses, se acerca el momento/ de probar vuestra fe varonil/ que se escuche tan sólo el acento/ de vencer por la Patria o morir. Hasta ahora, sólo se ha encontrado la letra, no así la partitura de Galaviz, famoso violinista de la época, fallecido en 1902. 

Algunos historiadores hacen alusión a un segundo himno, creado en 1904 por el poeta Antonio Ramón González, nativo de Capacho. Sin embargo, debe aclararse que éste no recibió el visado oficial del gobierno mediante algún decreto. El mismo se entonaba con la misma música del himno cubano, quedando el recuerdo de su letra que iniciaba de esta manera: ¡Tachirenses! de pie, descubiertos, / la canción del Estado escuchad; / la canción de este suelo glorioso, / libre, libre, valiente y feraz. González fue alumno del famoso Colegio de monseñor Jáuregui en La Grita, se destacó como poeta y murió en Margarita en 1926. 

                Derrocado el gobierno de Cipriano Castro en 1908, los gomecistas necesitaban un nuevo himno acorde con el proceso político que se vivía. El Ejecutivo del Táchira emitió, en tal sentido, mediante un decreto del 19 de diciembre de 1912, la apertura de un concurso para la composición de la letra del Himno Regional del Táchira, el cual se cerró el 1º de abril de 1913. Esta disposición fue suscrita por el presidente de la entidad, general Pedro Murillo. 

El 19 de abril de 1913, con motivo de los actos especiales de esa fecha patria, en el Teatro Garbiras se dio lectura al veredicto del jurado sobre la composición del himno y la proclamación del poeta vencedor, resultando triunfante una composición poética presentada con el seudónimo “Escarlata”, resultando ser el abogado y poeta Ramón Eugenio Vargas Roa, oriundo de San Cristóbal. El jurado estuvo compuesto por los doctores Antonio Rómulo Costa, Horacio Castro, Santiago Rodríguez Luis I. Bastidas y Pedro León Arellano.

              El 24 de abril de 1913, el Ejecutivo del Estado Táchira el Ejecutivo Regional dio a conocer el Decreto por medio del cual y como lo estableció su artículo primero: “Se abre un concurso musical para la pieza que ha de concordar con la letra y espíritu de la composición poética, Himno del Táchira, premiada en el certamen promovido por el Gobierno del Estado”. En este sentido fue nombrado un jurado, integrado por el ingeniero bogotano Teodosio Velandria Sánchez, pianista y cantante lírico; el pianista merideño Caracciolo Lamus y el también pianista y compositor llanero Diego García Escobar, quienes emitieron su veredicto el 27 de junio, luego de examinar las ocho composiciones enviadas al concurso, resultando ganadora la presentada con el seudónimo “Rojo y Gualda”, compuesta por el joven violinista Miguel Angel Espinel, de apenas dieciocho años de edad. 

El Himno fue estrenado en la Retreta de Gala del 5 de julio por la Banda del Estado Táchira, dirigida por Nicolás Costantino, realizándose en ese momento la única fotografía oficial de la institución por esa época. 

                Los ganadores recibieron sus respectivas medallas de oro, las cuales les fueron otorgadas por el presidente del Estado, general Pedro Murillo, acompañado del secretario General de Gobierno, general José Antonio Baldó Raldíris, en acto realizado en el Salón Legislativo del Palacio de Gobierno. 

                El artículo 4º de la Constitución del Estado Táchira (2001), contempla al Himno “Las Glorias de la Patria”, como uno de los símbolos de la entidad, advirtiendo que “la ley, regula sus características, significados y uso protocolar”. 

CORO
Las glorias de la Patria
sus fueros de Nación
 unidos defendamos
 con ínclito valor
 
I
Somos libres, las férreas cadenas
 del esclavo rompiénronse ya
 el hogar tachirense sonríe
bajo un sol todo luz, la igualdad
 
II
Extinguidos los odios añejos
perseguimos un solo ideal
que prospere la tierra nativa
bajo el cielo de amor de la paz
 
III
El trabajo es la fuerza suprema
que nos lleva, cual nuevo titán
 a la meta sublime y gloriosa
de los pueblos que saben triunfar
 
IV
Que en el Táchira ondule por siempre
 como enseña de honor regional
 con la unión y altivez de sus hijos

el trabajo, la paz, la igualdad 

Ramón Eugenio Vargas Roa (1876-1949)               

Nació en San Cristóbal el 06 de septiembre de 1876 y era hijo de Ramón Vargas, viejo músico de la Banda de los Cachacos, convertida en 1903 en Banda del Estado. Estudió en el Colegio Nacional de Varones de la capital tachirense y se trasladó a Mérida, para recibirse como Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Los Andes en 1900. Poeta, desde joven, se dio a conocer con su libro “Íntimas”. Fue designado ese año ministro de la Corte Superior de Justicia del Táchira, asumiendo su presidencia el 16 de octubre para renunciar semanas después. Durante ese tiempo, junto a Pedro María Morantes, dirigió la sección literaria de La Idea Restauradora, vocero oficial del régimen, dirigido por A. Quintero Rojas, contando con colaboradores de la talla de los doctores Lucio Baldó, José Antonio Baldó y Emilio Constantino Guerrero. Se marchó a Caracas y en septiembre de 1901 fue nombrado presidente de la Corte Suprema de Justicia del Distrito Federal. De vuelta al Táchira, en diciembre de 1903, se instaló en su bufete de abogado dedicándose a su profesión, a la vez que contrajo matrimonio con Paulina Trujillo Coll, con quien tuvo dos hijos, María Josefina de Lourdes y Ramón Antonio, a la vez que fue nombrado fiscal del Ministerio Público.

                 Triunfante como autor de la letra de “Las Glorias de la Patria”, convertida en nuevo Himno del Estado Táchira, recibió durante el gobierno regional del general Eustoquio Gómez, el cargo de juez Superior del Estado. En febrero de 1917 ocupó la presidencia de la Asamblea Legislativa del Táchira y en julio de ese mismo año fue nombrado secretario Privado del mencionado Gral. Eustoquio Gómez, presidente Constitucional del Estado. Se estableció definitivamente en Caracas en septiembre de 1918 para ocupar cargos burocráticos de segundo orden, sin pertenecer jamás al llamado Alto Gobierno o círculo de confianza del Gral. Juan Vicente Gómez. Fue secretario privado del malogrado general Juancho Gómez, vicepresidente de la República, asesinado en 1923. Luego del fallecimiento de su esposa en 1921, contrajo matrimonio dos años después con la dama chilena Elvira Fontana Escorihuela. 

                El 14 de agosto de 1941, con motivo de la inauguración en Caracas del Centro Cultural Táchira, antecesor del Club Táchira, y con la presencia del presidente de la República, general Isaías Medina Angarita, el doctor Vargas recibió una cálida ovación por parte de los asistentes, subiendo al escenario en compañía de su amigo Miguel Angel Espinel. En esa ocasión memorable actuó la Orquesta Pro Arte dirigida por Luis Felipe Ramón y Rivera, la que viajó expresamente desde el Táchira, además del concertino de la Orquesta Sinfónica Venezuela, el colonense Pedro Antonio Ríos Reyna, acompañado al piano por Mercedes Maldonado, hija del compositor rubiense Román Maldonado, de relevante actuación a fines del siglo XIX. El acto contó con la participación del poeta Manuel Felipe Rugeles quien recitó algunos versos. También se realizó una exposición de paisajes costumbristas del pintor Manuel Osorio Velasco. Fue la última participación pública del célebre autor de la letra del Himno del Táchira quien falleció en Caracas el 22 de junio de 1949.

Miguel Angel Espinel Romero (1895-1968) 

                Nació en San Cristóbal el 04 de diciembre de 1895 y comenzó su vocación musical al lado de su padre Próspero Espinel, comerciante colombiano radicado en la ciudad de San Cristóbal desde finales del siglo XIX, quien se dedicaba a la venta de materiales de construcción y de instrumentos musicales en un establecimiento llamado “La Lira Colombiana”. Fue alumno del institutor, ingeniero y músico bogotano, Teodosio Velandria Sánchez, con quien estudió en su Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Recibió nociones musicales de Apolidoro Torres, Caracciolo Lamus, Antonia María Rodríguez y Julia Amarís de Blen Muñoz. Presentó, bajo el seudónimo “Rojo y Gualda”, una composición a cuatro cuartos (4/4), la cual fue seleccionada como el nuevo Himno del Táchira en junio de 1913. 

Luego de este primer triunfo, el joven músico viajó a Caracas a mediados de septiembre de 1914, a cursar estudios en la Academia de Música y Declamación. Allí prosiguió sus estudios de violín y formó parte de la orquesta que acompañaba las funciones de ópera del Teatro Municipal, conocida como la orquesta de Adolfo Bracale. También se vinculó a la Banda Marcial Caracas dirigida por Pedro Elías Gutiérrez, la cual le estrenó su valse Caracas Artística en 1918. Luego de haber viajado a Europa y desempeñar la dirección de la mencionada Academia de Música y Declamacióncon su paisano, el cantante lírico Luis Hernández Alarcón, quien ejerció el cargo de profesor de canto y secretario de la misma, retornó al Táchira en julio de 1932 para organizar una velada artística con el Coro de Señoritas de la Escuela de Comercio. En esa ocasión, el violinista ofreció un recital acompañado al piano de su antigua maestra Antonia María Rodríguez. En esos años anteriores a 1920 escribió algunas composiciones como los valses La Zagala, Nereidas del Torbes, Caracas Artística y 19 de Abril. En Caracas fue profesor de los violistas José Clemente Laya y Luis Felipe Ramón y Rivera, quien lo menciona en varios episodios de su libro Memorias de un Andino. También inició las carreras musicales en su instituto “Academia Palacios” de esa capital, de los connotados pianistas Humberto Castillo Suárez y la tachirense Judit Jaimes. En varias ocasiones se residenció en Europa, debido a la enemistad que mantuvo con Vicente Emilio Sojo por la creación de una orquesta sinfónica, cuestión que el segundo consolidó en 1930. Espinel dirigió los actos musicales con motivo de la inauguración del Palacio de Los Leones de San Cristóbal, el 19 de diciembre de 1931.

 

 

 

 

El  Archivo Regional de Folclore “Luis Felipe Ramón y Rivera”, dirigido por la antropóloga María del Mar Laynez, editó en 1997 dos fundamentales publicaciones que rinden homenaje a este connotado e incomprendido músico tachirense. En ellas hay información valiosa sobre el personaje, además de la reproducción de algunas de sus partituras fundamentales. Esta institución oficial, organizó también, durante una temporada, una importante exposición con documentos y objetos personales del compositor. 

La Enciclopedia de la Música en Venezuela realizada por la Fundación Bigott publicó una breve reseña sobre Espinel, escrita por el tachirense Freddy Leonardo Moncada. El historiador y académico Rafael María Rosales, en su “Índice Biográfico de Músicos Tachirenses”, ofrece las siguientes apreciaciones: “Desde joven tuvo el deseo de ser uno de los forjadores del renombre musical de nuestra tierra y lo alcanzó plenamente, pues según el concepto del reputado crítico venezolano Eduardo Feo Calcaño, es “una de las más altas cifras de la música, no solamente en Venezuela sino en el habla española”. Viajó a Caracas donde fue aventajado alumno del primer Instituto del país y en 1922 pasó a Europa a estudiar Composición, Armonía y Orquestación en afamados conservatorios de Berlín y París y a codearse con los mejores maestros de la época y a solidificar una cultura musical envidiable. En la capital espiritual del mundo tuvo como maestros a Henri Busser, Madame Lowoski y a los grandes violinistas Alexander Fiedemann y Mischa Elman. Se hizo, pues, un virtuoso del violín y también del piano. Por ello, además de gran intérprete de los clásicos ha sido un pedagogo que “ha producido ricos frutos dentro del arte musical-instrumentista” y formado alumnos suyos que han triunfado en la Sinfónica de Venezuela, en Europa y América, como la extraordinaria concertista tachirense Judit Jaimes y Humberto Castillo Suárez”. Ya anciano, en 1959 se encargó de la dirección de la Academia de Música del Táchira, cargo en el que estuvo durante muy breve período debido a incomprensiones y animadversiones que no pudo sortear. 

Falleció en Caracas el 21 de febrero de 1968, y su nombre fue designado como epónimo de la Escuela de Música del Táchira por iniciativa del licenciado Jesús María Sánchez, presidente del Instituto Autónomo Estadal de Música.

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